Cuidarnos para cuidar

A medida que las comunidades retornan a la normalidad después del COVID 19- siguen experimentando las consecuencias producto de las duras medidas restrictivas y es importante considerar los efectos a largo plazo en la salud mental y física en los niños, niñas y adolescentes, como también de sus cuidadores. 

Los padres que experimentan altos niveles de estrés, podrían tener más dificultades para cuidar de ellos, afectando negativamente el vínculo con sus hijos/as. Durante la pandemia se vio incrementado la carga de trabajo y responsabilidades de los padres, teniendo que equilibrar el trabajo remoto con la supervisión y educación de sus hijos/as en casa. Hoy otros factores externos como la inseguridad, duelos, el miedo al contagio de nuevas enfermedades y la incertidumbre económica, han puesto en jaque la capacidad de los padres para proporcionar un entorno seguro y estable para sus hijos/as.

Las consecuencias de crecer en ambientes estresantes pueden ser más o menos graves dependiendo del tipo de estrés y de la exposición prolongada a estos factores, aumentando el riesgo de gatillar trastornos físicos, psicológicos y sociales, por ejemplo: la ansiedad y depresión podría afectar su desempeño académico y en los casos más crónicos en habilidades fundamentales para desempeñarse con éxito en la vida. 

Es bajo este contexto, que la salud mental se ha convertido en una preocupación en nuestro país junto a eso la escasez de actividades de prevención y promoción y como Fundación CMPC trabajamos directamente en entregar a través de nuestros programas, herramientas para fortalecer las habilidades parentales de padres, madres y cuidadores, asimismo el bajo el nombre de la campaña Me Cuido, Te Cuido entregamos consejos y apoyo para el bienestar y autocuidado de quienes cuidamos, como parte proceso para enfrentar los desafíos de crianza. Algunas estrategias de autocuidado que ayudan a disminuir el estrés son: hacer ejercicios regularmente, dormir lo suficiente, mantener una dieta saludable, meditar o practicar yoga y buscar redes de apoyo emocional en amigos y familiares.

El autocuidado permite a los padres y madres manejar de mejor manera el estrés y las demandas de la crianza, y como consecuencia experimentamos mayor sensación de bienestar para construir un vínculo seguro con nuestro entorno familiar, especialmente con nuestros hijos/as. 

 

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